Héroe (escrito por Amelia Geist, traducido por Shannon, Nikki y Emma)

En junio 2015, los estudiantes participaron en un proyecto de poesía y la traducción con algunos estudiantes más jóvenes de otro pueblo cercano.  Los menores escribieron poemas y después los estudiantes de RHAM los tradujeron al español.  En septiembre, los estudiantes de arte de RHAM van a usar los poemas para crear obras de arte y van a compartir sus creaciones aquí también en este blog.  Además, los estudiantes grabaron recitaciones de los poemas que esperamos compartir también.  Esperamos que todos disfruten de este proyecto.  Gracias, Amy Nocton, Rochelle Marcus, y Beverley Fisher

Héroe (escrito por Amelia Geist, traducido por Shannon, Nikki y Emma)

Te preguntas cómo el rojo, que simplemente era el color de Elmo en tu juventud, o el color de langostas o el color de pimientos, puede convertirse en el famoso color de la sangre que gotea lentamente por su brazo.

Y te preguntas cuándo la medicina que ella toma dejó de servir para los dolores sino algo que ella usa para tragar la alegría.

Te preguntas por qué él pensaba que un amigo era un amigo verdadero, alguien que fuese como un hermano.

Te preguntas cuándo este ¨hermano¨ empezó a echarle insultos que lastimaron su cuerpo, su ser, y su alma.

Esa chica que tiene las ojeras más grandes que cualquier cerro de la luna y las manchas del cinturón que le ha pegado incontables veces en la espalda cada noche, y te preguntas cuántas palabras son necesarias antes de que ella se caiga de la frágil cuerda floja de la vida. Porque al crecer era normal para Papi estar lejos todo el día y regresar borracho a la casa para golpearla hasta que ella parecía el cielo al atardecer.

Y cuando miras a la multitud, te preguntas cuántas personas tienen cicatrices de tratar de cortar tus risas antipáticas que has compartido con la gente.

Te preguntas por qué no han dicho, ¨Socorro¨ porque ahora te das cuenta de que te habría llenado el corazón con el remordimiento en vez de dejarte oír el sonido estridente de las sirenas.

Y, tal vez, si fueras enseñado cómo limpiar tu lío de palabras con una ola de disculpas no necesitarías preguntarte más. Tal vez habrías dejado de observar al chico estar intimidado y habrías empezado ser un héroe.

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